sábado, 13 de noviembre de 2010

Grafología ¿qué dice mi firma? ahhhhh

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¿qué se lee en la firma?
Aquí un experto!! Miguel Fo
¿Se cambia la personalidad, cambiando la firma?
¿y si la firma la copiamos de papá? ¿qué significa? ahhhhhhhh
¿marco el punto de la i? ¿mi firma,va para arriba, para abajo? ahhhhhh

La grafología es una técnica proyectiva y descriptiva que pretende analizar la escritura con el fin de identificar o describir la personalidad de un individuo e intentar determinar características generales del carácter, acerca de su equilibrio mental (e incluso fisiológico), la naturaleza de sus emociones, su tipo de inteligencia y aptitudes profesionales y, para algunos grafólogos, sirve para diagnosticar el grado de salud o enfermedad física y mental.(Wikipedia).

y aquí un cuento:
Póngale la firma

Florencio se lo contó en secreto a doña Rosario, cuando el sol aún luchaba por despabilarse: Vio doña Rosario, Matute viajó a Buenos Aires a hacerse unos estudios.
Doña Rosario se lo dijo a  la Beba: Parece que el Matute tiene algo malo.
La Beba mientras barría la vereda llamó al gringo Pierdomini, que andaba paseando al perro, y le dio la novedad: Matute tiene cáncer.
El gringo salió deseoso de encontrarse con alguien. Entró a la farmacia, se subió a la balanza y comentó como al descuido: Pobre Matute, cáncer de pulmón… tan joven. Y así como llegó se fue detrás de su perro.
Al mismo tiempo que atendía a sus clientes, el boticario reflexionó sobre la importancia de no fumar, o dejar a tiempo el vicio, para que a nadie le pase como a Matute, a quien un cáncer lo estaba matando –según su opinión- fatalmente.
Angelito lo escuchó y salió disparado para el taller de Morales. Allí llegó con la primicia: Muchachos, Matute está listo. Un cáncer le está comiendo los pulmones a dentelladas. Después se sentó a preparar unos matecitos, y a escuchar los comentarios de los presentes, que a esa hora de la mañana eran más de diez.
Aristóteles Arias explicó, con sobrada solvencia, que cada cigarrillo fumado representa un minuto menos de vida. Todos se pusieron a sacar cuentas inmediatamente, concluyendo en que al Matute podrían quedarle en este mundo unos treinta segundos; y con mucha suerte…
Pasado el mediodía se fueron yendo a sus casas, con la promesa de encontrarse –a la tardecita- en el velorio.

Lagarejo, Armando Luis  Póngale la firma  en Leer la Argentina 2005, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Eudeba (p. 18/19)

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