martes, 2 de noviembre de 2010

Notas sobre comunicacion basica señas

MATERIAL ESTUDIO DE:
“COMUNICACIÓN BÁSICA EN L.S.A.”
TERCER ENCUENTRO

CAPACITADORES: Mario Pié y Norberto Ibarra

Iniciación en el uso de la Lengua de Señas Argentina
y acercamiento a la Comunidad Sorda


Para tener en cuenta

La organización de los términos de parentesco en la LSA constituye una evidencia cierta de la autonomía cultural y lingüística de la comunidad sorda argentina con respecto a la comunidad oyente argentina.
Si bien el sistema de términos de parentesco se basa esencialmente en relaciones biológicas y generacionales, la jerarquía y la manera de concebir estas relaciones varía culturalmente.
El sistema de términos de la familia de la LSA está constituido por siete señas independientes: MADRE, PADRE, ESPOSO, HIJO, HERMANO, TÍO, ABUELO. Los dos primeros presentan señas diferenciadas para expresar la oposición entre el sexo femenino y el sexo masculino en relación a la paternidad. Las otras tienen la posibilidad de manifestar el sexo a través de la anexión de las señas del alfabeto manual correspondiente a la (A) y a la (O), respectivamente. Ejemplos: HIJO-A, HIJO-O, HERMANO-A, HERMANO-O. Es frecuente que para designar la relación de cuñado así como la de yerno/nuera, la de sobrino o primo se utilice la formación de frases nominales posesivas que remitan al miembro mas significativo de la familia del sordo: MI HERMANA ESPOSO SUYO: “cuñado”. MI HIJO ESPOSA SUYO: “nuera”. MI HERMANO HIJO SUYO: “sobrino”.



Lengua de Señas

“La luz es importante, me gusta el día, no la noche.”.[i]
 “Ojos y cuerpo para registra la sensación.”. [ii]
“Ver, puesto que sólo mis ojos me permitían comprender las cosas.” [iii]
“¿Cómo se las arreglan para entenderse cuando están de espaldas? Para mí es “tifiti” asumir que sea posible una comunicación sin que las caras se encuentren una frente a otra. Yo no puedo comprender nada sin estar cara a cara.”. [iv]
“Mírame, muéstrame la cara, tus ojos, para que yo comprenda.”. [v]
“Ver. Sin ver estoy perdida. Necesito la expresión de la mirada, los movimientos de la boca.”. [vi]
“Mi silencio no es vuestro silencio. Mi silencio sería más bien tener los ojos cerrados, las manos paralizadas, el cuerpo insensible, la piel inerte. Un silencio del cuerpo.”. [vii]

Familia

“Mi madre está allí, detrás de la puerta; ha oído los golpes, pero yo no lo sé, ciertamente. De repente, se corta completamente la comunicación. En verdad hay un muro entre mi madre y yo. Es horrible.”. [viii]
“Con dificultad logro hacerle comprender a mi madre que mi miedo viene del hecho de que no podré oír llorar a mi hijo y, por tanto, no podré correr como ella para consolarle, para ayudarle cuando tenga necesidad de mí.”. [ix]
“La respuesta es evidente: es necesario que continúe aprendiendo a hablar, que yo haga también un esfuerzo para aceptar a los que oyen. Como mis padres me aceptaron a mí. Ellos hacen signos; yo voy a hablar en voz alta, tal como se aprende una lengua extranjera.”. [x]
“Comprendo que mis padres tienen su lenguaje, su medio de comunicarse, y yo tengo el mío. Pertenezco a una comunidad, tengo una verdadera identidad. Tengo compatriotas.”. [xi]

Identidad Sorda

“Estoy harta de sentirme prisionera de ese silencio que ellos no intentan romper. Hago esfuerzos todo el tiempo, ellos no demasiado. Los que oyen no hacen demasiados esfuerzos.”. [xii]
“¿Quién es sordo? ¿Quién oye? Misterio. Luego me digo: “Mira, es uno que oye, que habla con las manos”.”. [xiii]
 “Creo que los adultos que privan a sus hijos del lenguaje de signos no comprenderán nunca lo que pasa en la mente de un niño sordo.”. [xiv]
“Van a pasar años intentando hacer de su garganta una caja de resonancia, a fabricar palabras cuyo sentido no siempre conocen.”.[xv]
“Nadie se oculta ni tiene vergüenza. Por el contrario, los sordos muestran un cierto orgullo, tienen su cultura y su lengua, como cualquiera.”. [xvi]
“Creo firmemente en la posibilidad de diálogo entre los dos mundos, las dos culturas. Vivo con los que oyen, me comunico con ellos; vivo con los sordos, me comunico todavía mejor; es lo normal.”. [xvii]
“Los otros oyen; yo, no. Pero yo tengo mis ojos, y ellos forzosamente ven mejor que los vuestros. Tengo mis manos que hablan.”. [xviii]

Los oyentes

“No comprenden que los sordos no tengan deseos de oír.”. [xix]
 “Sí me hubieran dado la posibilidad de hablar a mi ritmo, con mi voz, si hubieran respetado al individuo que soy, no se habría producido aquella acumulación de malentendidos e injusticias.”. [xx]
“Su hija no sería nunca “normal” a menos que escondiera su sordera y le obliguen a hablar.”. [xxi]
”Ellos piensan, como lo hacen muchos, que el niño no hablará nunca si utiliza los signos.”. [xxii]



[i] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: El silencio de las muñecas (pp. 18) Barcelona: Seix Barral.
[ii] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Vientre y música (pp. 23) Barcelona: Seix Barral.
[iii] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Gato blanco, gato negro (pp. 31) Barcelona: Seix Barral.
[iv] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Tifiti (pp. 36) Barcelona: Seix Barral.
[v] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: tifiti (pp. 38) Barcelona: Seix Barral.
[vi] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Tifiti (pp. 36) Barcelona: Seix Barral.
[vii] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Gaviota en suspense. (pp. 189) Barcelona: Seix Barral.
[viii] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Gato blanco, gato negro (pp. 32) Barcelona: Seix Barral.
[ix] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Mirame, mirame… (pp. 55) Barcelona: Seix Barral.
[x] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: La ciudad de los sordos. (pp. 66) Barcelona: Seix Barral.
[xi] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: La ciudad de los sordos. (pp. 65) Barcelona: Seix Barral.
[xii] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: tifiti (pp. 37) Barcelona: Seix Barral.
[xiii] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Yo me llamo “Yo” (pp. 46) Barcelona: Seix Barral.
[xiv] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Mirame, mirame… (pp. 57) Barcelona: Seix Barral.
[xv] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Mirame, mirame… (pp. 57) Barcelona: Seix Barral.
[xvi] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: La ciudad de los sordos. (pp. 63) Barcelona: Seix Barral.
[xvii] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Comunicación suave. (pp. 122) Barcelona: Seix Barral.
[xviii] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Señor implantador. (pp. 166) Barcelona: Seix Barral.
[xix] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Pasión vainilla. (pp. 88) Barcelona: Seix Barral.
[xx] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Pasión vainilla. (pp. 103) Barcelona: Seix Barral.
[xxi] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Me pongo nerviosa. (pp. 151) Barcelona: Seix Barral.
[xxii] Laborit, Emmanuelle (1995) El grito de la gaviota. En: Me pongo nerviosa. (pp. 151) Barcelona: Seix Barral.

PRENSA Y APORTES DEL IV ENCUENTRO DE HISTORIAS Y CUENTEROS

“DE HISTORIAS Y CUENTEROS” IV ENCUENTRO INTERNACIONAL DE NARRACIÓN ORAL EN VIEDMA.

Idea y realización: Anyela Cuéllar y Daniel Etcheverry. A través de esta nota agradecemos a los narradores que nos dejaron el corazón contento con sus historias, a todos los niños y adultos que se sumaron a escucharlos, a los medios de difusión y a las Instituciones que nos apoyaron para que este encuentro fuera posible.


IMPRESIONES CON OJOS ESPECTANTES, OÍDOS AFILADOS Y CORAZÓN GENEROSO.

Por: Maria del Cielo Tailmitte.


El cuarto encuentro de narración oral fue un ejemplo, un ejercicio de generosidad, los cuenta cuentos “fueron al encuentro de la comunidad”, ellos se acercaron a las escuelas, a los barrios, a la gente de los distintos sectores de Viedma y Patagones sin guardarse nada, con la sencillez y humildad de quien tiene mucho para dar y la certeza de que uno no queda igual después de recibir semejante regalo.

Fueron ellos primero a nosotros, nosotros que quizás tenemos dormido en el recuerdo los cuentos de la abuela, algún texto que nos movió el corazón y quién sabe cuántas cosas más. Estábamos ahí: sorprendidos y maravillados por reencontrarnos a través de sus relatos con la palabra, ni mas ni menos; así durante jueves y viernes nos sentimos buscados convocados, invitados a compartir.

Y la invitación fue irresistible: el sábado a la mañana mas de 40 personas concurrimos al taller coordinado por Inés bombara y Martín Corona quienes nos instaron a no renunciar al deseo, a esforzarnos en la labor de desarrollar lo que se quiere con la responsabilidad que conlleva tomar la palabra y la certeza del disfrute que “contar y escuchar” tiene como saldo seguro. Por el cause de la narración oral navegamos por el caudal maravilloso de apostar a lo colectivo, al recupero de la diversidad cultural, al planteo de los pro y contras de la globalización, a pensar y pensarnos como protagonistas de la historia a partir de lo que transmitimos, qué, a quiénes y cómo lo hacemos.

Así de la mano de los narradores llegamos a la maratón para confirmar con la práctica que con autenticidad y valentía podemos asumir qué queremos contar… contar podemos todos… es cuestión de animarse y ponerse a trabajar!

Acompañado de la riqueza de otros lenguajes, telas, malabares, música, los cuentos fluyeron en boca de expertos y amateurs durante casi dos horas. Y sin querer llego la noche y con ella más cuentos y más maravilla, fue muy bello quedar atrapados por los relatos que cada uno de los narradores, cada cual a su modo, con su estilo, con lo atractivo e irresistible de lo genuino nos compartieron durante la función en “El Tubo “. Así jueves, viernes y sábado pasaron volando y nosotros aquí agradecidos por haber podido compartir tan conmovedor vuelo.

Solo puedo decir que nos quedamos con ganas de más, y en secreto les cuento que el lunes a primera hora estaba yo buscando sedienta ese cuento viejo que hace muchos años me hizo pensar de otra manera…




LOS NARRADORES TAMBIÉN OPINAN

ILEANA PANELO:

Viedma es luz. Flores, verde, y agua abrazan todo instante. También su gente. Hay bulla de cuento, hay bullicio de encuentro. Un abrazo de bienvenida nos va reuniendo. Venimos de lugares dispares: Méjico, Colombia, Bahía Blanca, Neuquén, Buenos Aires, pero somos uno en las ganas de contar y de contagiar.

Tiene que haber sido muy cálido el abrazo de bienvenida para que nos sintamos muy cerca apenas nos damos el primer hola.

Y allí vamos, desparramados en grupos de a tres, de a cuatro, a llevar las palabras que abren la imaginación, la creación a mundos posibles.

Son muchas escuelas. Un trabajo de bichito de San Antonio que ha logrado abrir jardines de infantes, escuelas, muchas, para que nadie se quede afuera. Y como el bichito, llenar de color y calor aulas, galerías, rincones que se abren en un bosque de ojos silenciosos llenos de asombro, de maestros, maestras, directores y afines, que después de mimarnos doblan las rodillas y se agregan a la ronda de escucha y misterio.

En este nuevo encuentro, vamos despertando oídos, espectadores y sentidores de este viejo y nuevo oficio hijo del Arte. Y Viedma tendrá, tiene el honor de ser constante, perseverante para creer en ello y para despertar ánimos para realizarlo. Y para crecer, porque hace cuatro años fuimos cuatro, al otro seis para llegar hoy a diez los Cuentacuentos invitados.

No es tarea fácil, lo sabemos, por eso no puedo dejar de aplaudir y bendecir a Anyela Cuéllar gestora animadora y férrea hacedora de nacer estos encuentros. ¿Será que está hecha de sangre de bichito de San Antonio?

Ni a Daniel Etcheverry, que entre idas y venidas, no deja de poner el hombro donde apoyar las ganas.

A todísima la gente visible e invisible que nos llevó, atendió, dándonos cafecitos, tés, calor y amor. A todas las entidades, Cultura, Educación, Plan de Lectura, que puso ganas, plata, y fe.

Al teatro El Tubo, ese lugar tan cobijante como casa de abuela, que a la mañana recibió a los futuros Cuentacuentos en el taller y a la noche a los espectadores en su complicidad de silencio y asombro.

Esto que empezó hace cuatro años con un grupito de oyentes curiosos, hoy germina en participantes ávidos de abrazar la esperanza, la calidad, los posibles.

Nosotros nos marchamos felices, nostálgicos, llevando las palabras, las de los cuentos y las muchas que contaran de este encuentro.

¿Quien les dice? quizá el próximo, yo me siente y oiga a muchos de ustedes contando.


TERESA PROST:

Cuando me despedí de Anye, organizadora (aunque no me gusta la palabra organizadora, preferiría "cascabel") del evento, le dije: "me voy con el alma a la intemperie".

Fueron tres días donde la indiscutible protagonista, la gran invitada de honor, fue la palabra.

Palabras que trajeron historias de acá y de allá y de más allá. Palabras que, al igual que el garbanzo peligroso, (uno de los tantísimos cuentos que escuché en esos días) se pusieron a cantar y brotaron y llenaron el aire de ramas como serpentinas, hojas y flores y vainas llenas de nuevos garbanzos.

En estos tiempos donde la vorágine es cotidiana, donde la imagen invade los sentidos, la violencia y el ruido y el chiste grosero son casi costumbre; donde las agujas del reloj no dan tregua, y el silencio se hace raro, este festival del cuento es casi un milagro.

Y digo "casi" porque sé que no nació de un "abracadabra", sino porque hubo gente que trabajó, ¡y cuánto y cómo! para lograrlo.

Fueron tres días donde los narradores llevamos la palabra a jardines, escuelas primarias, secundarias, especiales. En cada uno de estos lugares nos esperaron con el abrazo dispuesto, las manos abiertas, el oído atento, el corazón en la mirada.

"¡¿Hacen un festival internacional de narración oral en Viedma?!", había dicho yo, sorprendida, cuando a principios de año me llegó algo de información al respecto.

Y hoy lo proclamo a los cuatro vientos: en Viedma le hicieron un lugar a la palabra, a la emoción, a esos sentires tan hondos, casi siempre camuflados entre capas de maquillaje, obligaciones cotidianas, fechas de vencimiento.

Cómo no quedarse con el alma a la intemperie.

Como no sentirse vaina de garbanzos, bolitas que empezarán a rodar, a llegar a otros lugares, quién sabe hasta dónde, ¿no?


PRENSA DIGITAL DESDE EL SEGUNDO HASTA EL CUARTO ENCUENTRO “DE HISTORIAS Y CUENTEROS”

http://www.noticiasnet.com.ar/?se=61&id=3509

14-08-2007 - 22:02:05 Segundo encuentro de narradores de cuentos

Viedma. La semana próxima se llevará a cabo por segundo año consecutivo el Encuentro Nacional e Internacional de Narradores de Cuentos en el Centro Municipal de Cultura.

Las jornadas tendrán lugar los días 23 y 24 de agosto, y en esta oportunidad el encuentro se denomina “De Historias y Cuenteros”. Este encuentro contará con la participación de narradores de Colombia, las ciudades de Neuquén, Mendoza, Córdoba y Buenos Aires, entre otras.

Se ofrecerán dos funciones para niños en el Centro Municipal de Viedma, dos presentaciones en barrios de nuestra ciudad, una función para adultos en el teatro El Tubo y una charla de reflexión acerca de la narración.

Se realizará también la apertura de la primera maratón de cuentos, convocando a todos aquellos que tengan ganas de contar una anécdota, una historia, un cuento o un poema.

INTEGRACIÓN RIONEGRINA

www.cadenaintegracion.com.ar/desarro_noti.php?cod=1535
SEGUNDO ENCUENTRO NACIONAL E INTERNACIONAL DE NARRADORES DE CUENTOS

14/08/07 | Por segundo año consecutivo se llevara a cabo el Encuentro Nacional e Internacional de Narradores de Cuentos en el Centro Cultural los días 23 y 24 de agosto del corriente organizado por la Dirección de Cultura de Viedma.

Este encuentro contara con la participación de narradores de Colombia, las ciudades de Neuquén, Mendoza, Córdoba y Buenos Aires entre otras, y ofrecerán dos funciones para niños en el Centro Municipal de Viedma, dos presentaciones en barrios de nuestra ciudad, una función para adultos en el teatro El Tubo y una charla de reflexión acerca de la narración.

De Historias y Cuenteros, así se denomina este encuentro, el cual ha sentado un precedente y cumple un importante papel dentro del ámbito cultural ya que fue incorporado al circuito de encuentros que se realizan en todo el país, enalteciendo la actividad cultural y permitiendo a la comunidad unirse a través de la palabra.

Se realizara, también, la apertura de la primera maratón de cuentos, convocando a todos aquellos que tengan ganas de contar una anécdota, una historia, un cuento o un poema.

JUEVES 23,
*10 HS FUNCION PARA NIÑOS CENTRO MUNICIPAL DE CULTURA $2.
*15 HS FUNCION PARA NIÑOS CENTRO MUNICIPAL DE CULTURA $2.
*21 HS FUNCION PARA ADULTOS TEATRO EL TUBO $8.

VIERNES 24
*10 HS CONTADA PARA NIÑOS EN BARRIOS DE LA CIUDAD DE VIEDMA.
*17 HS CHARLA DE REFLEXION SOBRE LA NARRACION ORAL CENT. MUN. CULTURA.
*18 HS MARATON CENT.MUN.CULT. INSCRIPCION PREVIA.



Viedma

Importante encuentro de narradores
VIEDMA (A) -- Hoy y mañana se llevará a cabo, por segundo año consecutivo, el Encuentro Nacional e Internacional de Narradores de Cuentos en el Centro Municipal de Cultura de la capital rionegrina.
En esta oportunidad el encuentro se denomina "De Historias y Cuenteros", y contará con la participación de narradores de Colombia y las ciudades de Neuquén, Mendoza, Córdoba y Buenos Aires, entre otras.
Se ofrecerán dos funciones para niños en el Centro Municipal de Viedma, dos presentaciones en barrios de la ciudad, una función para adultos en el teatro El Tubo y una charla de reflexión acerca de la narración.
Se realizará también la apertura de la primera maratón de cuentos, convocando a todos aquellos que tengan ganas de contar una anécdota, una historia, un cuento o un poema.
El encuentro ha sentado un precedente y cumple un importante papel dentro del ámbito cultural, ya que fue incorporado al circuito de encuentros que se realizan en todo el país, enalteciendo la actividad cultural y permitiendo a la comunidad unirse a través de la palabra.
El cronograma completo prevé para hoy, a las 10 y a las 15, funciones para niños en el Centro Cultural, con un costo de dos pesos la entrada.
El viernes habrá relatos de cuentos a los niños en distintos barrios, a partir de las 10, con entrada gratuita. A las 17 se desarrollará una charla de reflexión sobre la narración oral, en el Centro Cultural. Una hora más tarde comenzará la maratón de cuentos en el mismo ámbito.
Anyela Cuellar, coordinadora del encuentro destacó la importancia del mismo.
"Este año nos sumamos al Camino del Cuento, que es un festival nacional que tiene sede en Buenos Aires. Por primera vez vamos a hacer una especie de fogón, para el que estamos invitando a todos los que se animen a contar historias de la ciudad", indicó.



martes, octubre 07, 2008

LOS CUENTACUENTOS DEL MUNDO SE REÚNEN EN VIEDMA. ARGENTINA

Por tercer año consecutivo, se realizará, desde el jueves al sábado, en el Centro Municipal de Cultura, el III Encuentro Internacional de Narración Oral en Viedma.

Bajo el nombre "De Historias y Cuenteros", este encuentro - que cuenta con organización de la Dirección de Cultura del Municipio de Viedma y Los Tres Más Cuenteros ( Daniel Etcheverry y Ányela Cuellar)- ha sido incluido en el circuito de Festivales Internacionales de Cuentacuentos de la República Argentina.

Como si fuera el tercer capítulo de una buena idea que dará mucho para hablar y contar, este año, la ronda de lecturas y narraciones se agranda. De esta manera, se escucharán cuentos en las voces de narradores procedentes de Colombia, México, Buenos Aires, Chubut, Neuquén y Río Negro.

Con espectáculos para niños y adultos, el encuentro tendrá historias para todos los gustos y edades.

Éste es el tercer año que esta

idea cobra cuerpo. Como parte de la programación, las escuelas interesadas podrán inscribirse para determinar la cantidad de alumnos y docentes que asistirán al encuentro.

Dentro de lo que trae esta tercera edición, los organizadores convocan a la inscripción libre y gratuita de niños, jóvenes y adultos para la segunda maratón de lectura de cuentos que se realizará el último día del Encuentro.

Todo el que quiera contar una historia, cuento o anécdota de no más de cinco o seis minutos, tendrá en este espacio su oportunidad de brillar.

A una semana de realizarse el Sexto Maratón Nacional de Lectura, organizado por la Fundación Leer, este Encuentro Internacional de Narración Oral es una buena forma de decirle sí a la lectura y a la magia de los cuentos.

INFORMACIÓN: RIONEGRO ONLINE

Publicado por CARLES GARCÍA en 12:18 PM 0 comentarios http://www.blogger.com/img/icon18_email.gifhttp://img2.blogblog.com/img/icon18_edit_allbkg.gif

Etiquetas: Festivales de Narración



DIARIO RIO NEGRO

http://www1.rionegro.com.ar/diario/2008/10/06/200810c06b03.php

Edicion impresa pag. 29 » Cultura y Espectaculos Los cuentacuentos del mundo se reúnen en Viedma Se realiza el III Encuentro Internacional de Narración



Con espectáculos para chicos y adultos comienza el jueves el Encuentro Internacional de Narración.

VIEDMA(AV).- Por tercer año consecutivo, se realizará, desde el jueves al sábado, en el Centro Municipal de Cultura, el III Encuentro Internacional de Narración Oral en Viedma.

Bajo el nombre "De Historias y Cuenteros", este encuentro - que cuenta con organización de la Dirección de Cultura del Municipio de Viedma y Los Tres Más Cuenteros ( Daniel Etcheverry y Ányela Cuellar)- ha sido incluido en el circuito de Festivales Internacionales de Cuentacuentos de la República Argentina.

Como si fuera el tercer capítulo de una buena idea que dará mucho para hablar y contar, este año, la ronda de lecturas y narraciones se agranda. De esta manera, se escucharán cuentos en las voces de narradores procedentes de Colombia, México, Buenos Aires, Chubut, Neuquén y Río Negro.

Con espectáculos para niños y adultos, el encuentro tendrá historias para todos los gustos y edades.

Éste es el tercer año que esta idea cobra cuerpo. Como parte de la programación, las escuelas interesadas podrán inscribirse para determinar la cantidad de alumnos y docentes que asistirán al encuentro.

Dentro de lo que trae esta tercera edición, los organizadores convocan a la inscripción libre y gratuita de niños, jóvenes y adultos para la segunda maratón de lectura de cuentos que se realizará el último día del Encuentro.

Todo el que quiera contar una historia, cuento o anécdota de no más de cinco o seis minutos, tendrá en este espacio su oportunidad de brillar.

A una semana de realizarse el Sexto Maratón Nacional de Lectura, organizado por la Fundación Leer, este Encuentro Internacional de Narración Oral es una buena forma de decirle sí a la lectura y a la magia de los cuentos.

Con entradas generales a dos pesos, todos los interesados en participar o informarse sobre este gran evento pueden comunicarse al 424448.


ADN
AGENCIA DIGITAL DE NOTICIAS.
www.adnrionegro.com.ar
Este jueves comienza el Tercer Encuentro Internacional de Narración Oral

Viedma.-Este jueves comenzará en el Centro Cultural el Tercer Encuentro Internacional de Narración Oral, denominado "De historias y cuenteros".
De las jornadas participarán narradores de Colombia, México, Neuquén, Buenos Aires, Rawson y la Comarca. Las actividades se extenderán hasta el sábado y desde la organización se invitó a las escuelas y público en general a participar.

“De Historias y Cuenteros” ha sentando un precedente y cumple un importante papel dentro del ámbito cultural, ya que fue incorporado al circuito de encuentros y festivales que se realizan en todo el país y se denomina “Los Caminos del Cuento”.


En esta oportunidad se realizarán seis funciones para niños de nivel primario, dos para nivel secundario, una para adultos. Además se realizará la II maratón de cuentos abierta a la comunidad y una charla de reflexión sobre la narración oral.


El jueves a las 9 y a las 14 habrá funciones para niños de primero a cuarto grado. A las 10.30 y a las 15.30, en cambio, las funciones serán para alumnos de quinto a séptimo grado, en procura que los asistentes a ambos turnos escolares puedan concurrir.


El viernes a las 9.30 y a las 14 habrá funciones para colegios secundarios. A las 22, en cambio,
habrá una función para adultos en el Teatro El Tubo.


Finalmente, el sábado las funciones se trasladarán por la mañana a diferentes barrios. A las 15 habrá una charla sobre narración oral y se desarrollará la “II Maratón de cuentos”. Para inscribirse a esta última actividad es preciso dirigirse a la biblioteca de la Legislatura.

http://www.adnrionegro.com.ar/mambots/editors/jce/jscripts/tiny_mce/plugins/emotions/images/smiley-innocent.gifMUNICIPALIDAD DE VIEDMA

Edicion impresa pag. 48 » Carta de Lectores
http://www1.rionegro.com.ar/diario/2008/10/11/12236967311.php
1.500 chicos para escuchar y narrar
Exitoso encuentro en Viedma. Vinieron hasta de México a contar.

VIEDMA (AV).- sólo en su primer día de

realización, el III Encuentro Internacional de Narración Oral que se realiza en el Centro Municipal de Cultura convocó a mil quinientos chicos de las escuelas primarias de Viedma.

Este es el tercer año consecutivo que se hace este encuentro que reúne una ronda de lecturas y narraciones con voces de narradores de Colombia, México, Buenos Aires, Chubut, Neuquén y Río Negro.

Sin que nada haya anticipado la recepción que tendría en el público infantil, los organizadores tuvieron que dejar fuera de esta primer jornada a casi trescientos niños de tres escuelas, por falta de espacio. Se había pedido a las instituciones que se inscribieran con anticipación, pero aún así, debido en muchos casos a problemas con el transporte, no todos los chicos pudieron estar presentes.

"El encuentro ha crecido mucho. Está muy bien organizado y hay gente con muchas ganas de escuchar cuentos", comentó a "Río Negro" Mayerlis Beltrán, narradora de Barranquilla, Colombia.

También estuvieron presentes para contar cuentos Laura Casariego, de Playa Unión, Chubut; Inés Bombara, de Morón, Buenos Aires; y Ányela Cuellar y Daniel Etcheverry en representación de Viedma.

La novedad la trajo Sabina Barrios Tabbush, de tan solo nueve años, procedente de México, quien vino a participar de este encuentro de narradores junto con su madre, Julieta Tabbush Capbell, quien realiza un espectáculo conocido como "Cinemano".

En el primer día de cuentos, estuvieron presentes alumnos de las escuelas 308, 355, 263, 261, 296, 347, 339, y Gaia. Todo el nivel primario de la ciudad estuvo presente para escuchar cuentos e historias.

Para hoy, viernes, las funciones de cuentos continúan en el Centro Municipal de Cultura. Esta vez los invitados serán los colegios secundarios. La primera función comienza a las 9:30; la segunda y última empieza luego a las 14. Los organizadores anunciaron que para hoy, asistirán los colegios CEM Nº4, CEM º32, Paulo VI, Nº9 ( San Javier), CEM Nº 84 y el CEM Nº80.

Para los adultos, la función se realizará en el Teatro El Tubo, en Belgrano 747, a partir de las 22.

"Vinieron muchos niños. Lamentamos que algunos se quedaran afuera. Por esa razón habíamos avisado que se inscribieran y presentaran el número de alumnos que asistirían al encuentro, para poder llevar la cuenta de acuerdo a la capacidad de la sala mayor", comentó Ányela Cuellar, una de las responsables de la organización de este evento que contó además con el apoyo de la Dirección de Cultura del Municipio de Viedma, la Legislatura de Río Negro y Los Tres Más Cuenteros ( Daniel Etcheverry y Ányela Cuellar).

Hoy, además, como extensión de este encuentro, se llevará una función especial a un barrio periférico de la ciudad. "Los chicos de la escuela del Barrio Mi Bandera no pudieron conseguir el transporte para venir, y por eso nos vamos a acercar hasta ellos", comentó Cuellar.

Para mañana, sábado, se realizará la "II Maratón de Lectura", para la cual los organizadores convocan a la inscripción libre y gratuita de niños, jóvenes y adultos que quieran contar una historia, cuento o anécdota de no más de cinco o seis minutos. Este espacio contará con una charla previa sobre narración oral que comenzará a las 15:30. Un excelente epílogo para un evento que ya está dando qué hablar.

ADN
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ImageViedma.- Hombres y mujeres que convierten en cuento todo lo que tocan y nos llevan por los caminos maravillosos de la imaginación, llegan a Viedma. Vienen desde México, Colombia y diferentes provincias de Argentina. Narradores cargados de historias, que nos convocan a reunirnos alrededor del fuego que crece desde la palabra y disfrutar tres días de cuentos narrados a viva voz.

Ellos son Xavier Rosas, Alethia Valdés y Martín Corona Alarcón (de México); Fernando Cárdenas y Mayerlis Beltran (de Colombia); Inés Bombara, Amalia Colombo y Miguel Mroue (de Buenos Aires); Margarita Fioriti y Teresa Prost (de Bahía Blanca); Ileana Panelo (de Neuquén); Daniel Etcheverry y Anyela Cuellar (de Río Negro – Viedma)

El Ministerio de Educación de la provincia y Plan de Lectura, conjuntamente con la Municipalidad de Viedma, el Equipo de Narración Oral “Los tres mascuenteros” y la agrupación de teatro independiente Purogrupo, convocan a este Encuentro Internacional de Narración Oral “De historias y Cuenteros”.

El mismo se enmarca en una de las líneas de acción de Plan de Lectura: “Promoción de literatura y prácticas de lectura” y tiene el propósito de acercar, a través de la narración, historias que nos lleven mucho más allá del lugar en que transcurren, que nos trasladen y nos hagan sentir las historias como una exploración, como un viaje que ilumina, como una forma de crecer, de conocerse y de descubrir otros mundos.

Desde el 8 al 10 de octubre, los narradores visitarán diferentes escuelas primarias, secundarias y de adultos de la ciudad de Viedma y Carmen de Patagones y ofrecerán actividades abiertas a toda la comunidad tales como: espectáculos para adultos, un taller de narración y la maratón de cuentos.

El día 8 de octubre, se realizarán espectáculos de narración en 12 escuelas primarias de Viedma y en una escuela secundaria de adultos.

El viernes 9, el recorrido se realizará por 4 escuelas secundarias de Viedma, en horas de la mañana y por tres escuelas de Carmen de Patagones, en horas de la tarde.

El sábado 10, de 9:00 a 12:30hs se desarrollará el Taller de narración “COMPARTIR HISTORIAS PARA GENERAR COMUNIDADES”, que estará a cargo de Martín Corona Alarcón (de México) e Inés Bombara (de Bs As).Las temáticas del mismo serán: la identidad como una historia, las historias como herramienta de comunidad, contar nuestras historias para sostener identidad, diversidad de formas de narración oral (el narrador natural, el espacio escénico para la narración, el yo en la narración). El cierre del taller tendrá por propósito compartir historias. Los interesados pueden inscribirse, en el CENTRO MUNICIPAL DE CULTURA, telefónicamente al 424448 o a través del mail pintapalabras@yahoo.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

El mismo sábado, pero a las 15 hs., se convoca a la MARATÓN DE CUENTOS. En la misma podrán participar todas aquellas personas, con o sin experiencia en narración, que deseen compartir un cuento narrado con una duración aproximada de cinco minutos. Para participar de esta actividad los interesados deberán inscribirse, personalmente en el CENTRO MUNICIPAL DE CULTURA, telefónicamente al 424448 o a través del mailpintapalabras@yahoo.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

Tanto el Taller como la Maratón de Cuentos son ACTIVIDADES GRATUITAS y la sede donde se desarrollarán será el Teatro el Tubo, cito en Belgrano 747.

Asimismo, los narradores ofrecerán FUNCIONES PARA ADULTOS en el Teatro el Tubo, los días Viernes 9 y Sábado 10, a las 21:30 hs. La entrada tendrá un valor de $20.

DE HISTORIAS Y CUENTEROS

IV Encuentro Internacional de Narración Oral. Viedma 2009

PROGRAMACIÓN

JUEVES 8

9:00 a 11:30 hs FUNCIONES EN ESCUELAS PRIMARIAS DE VIEDMA
11:30 hs CONFERENCIA DE PRENSA. En el Centro Municipal de Cultura.
14:30 a 17:00 hs FUNCIONES EN ESCUELAS PRIMARIAS DE VIEDMA
19:00 hs FUNCIÓN EN CENS 1 SECUNDARIO DE ADULTOS.

VIERNES 9

9: 00 a 11:30 hs FUNCIONES EN ESCUELAS SECUNDARIAS DE VIEDMA
15:00 a 16:30 hs FUNCIONES EN LA CIUDAD DE CARMEN DE PATAGONES
21:30 FUNCIÓN PARA ADULTOS. Teatro el Tubo (Belgrano 747). Entrada $20

SÁBADO 10
9:00 a 12:30 hs TALLER DE NARRACIÓN dictado por Martín Corona de México e Inés Bombara de Buenos Aires. GRATUITO. Abierto a la comunidad.
Lugar: TEATRO EL TUBO
15:00 hs “MARATÓN DE CUENTOS” Previa inscripción. GRATUITO. Para todo público. Lugar: TEATRO EL TUBO
21:30 hs FUNCIÓN PARA ADULTOS. Teatro el Tubo (Belgrano 747). Entrada $20

NARRADORES INVITADOS:

México
XAVIER ROSAS
ALETHIA VALDÉS
MARTÍN CORONA ALARCÓN

Colombia
FERNANDO CÁRDENAS
MAYERLIS BELTRAN

Buenos Aires

INÉS BOMBARA
AMALIA COLOMBO
MIGUEL MROUE

Bahía blanca:
MARGARITA FIORITI
TERESA PROST

Neuquén
ILEANA PANELO

Río Negro. Viedma
DANIEL ETCHEVERRY
ANYELA CUELLAR

EL TUBO
Fuente: SITIO DE LA MUNICIPALIDAD DE VIEDMA

http://www.viedma.gov.ar/desarro_noti.php?cod=33

Comenzó el Cuarto Encuentro Internacional de Narración Oral

08/10/09 14:37 |

Hoy comenzó el Encuentro Internacional de Narración Oral, con una serie de presentaciones en escuelas primarias.
Ányela Cuellar, junto a narradores de distintos países, relataron historias a más de doscientos niños de diferentes establecimientos.

El encuentro, denominado “De Historias y Cuenteros”, tiene la participación de narradores de distintos países y se desarrollará hasta el sábado.
Mañana se repetirán los espectáculos en escuelas de Viedma y por la tarde en Carmen de Patagones. Luego, a las 21.30, en el teatro El Tubo, se desarrollarán funciones para adultos, con un costo de 20 pesos la entrada.

Para el sábado se prevé el taller de narración “Compartir historias para generar comunidades”, a cargo del mexicano Martín Corona y de Inés Bombara. Esta actividad se desarrollará de 9 a 12.30 en el Teatro El Tubo.

A partir de las 15 en el mismo ámbito se desarrollará la “Maratón de cuentos”. La inscripción es abierta a todas las personas, tenga o no experiencia, que deseen narran un cuento.
Las actividades son organizadas por la Municipalidad de Viedma, el área de Cultura de la Provincia de Río Negro y el Ministerio de Educación.



Frases y párrafos sobre la lectura

  Leer toda la vida 
http://www.imaginaria.com.ar/2012/06/leer-toda-la-vida/

Detalle de una ilustración de Quint Buchholz para su obra El Libro de los Libros. Historias sobre imágenes (Barcelona, Lumen, 1998).
—¡Atiza!— dijo Superman.
—¡Cáspita!— exclamó Jaime Olsen.
A los seis años yo aprendía a leer con historietas de superhéroes y vaqueros con nombres raros que hablaban un castellano distinto al que escuchaba todos los días, lleno de expresiones incomprensibles, cuyo significado tenía que estar preguntando constantemente a mis maestros o mis padres. Ahora que lo pienso, en los textos que más me gustaron siempre hubo algo extraño, algo que me alejaba o que me mantenía distante. Los personajes de estas historias eran magníficos. Quiero decir, esta gente volaba, tenía visión de rayos X, superfuerza, o se batía a duelo y sacaba el revólver más rápido que nadie. Ninguna de las personas que yo conocía tenía habilidades siquiera parecidas.
Creo que entre las primeras cosas que me atrajeron de la literatura, una fue su capacidad de fundar un lugar donde todo era posible. Otra fue sin duda la promesa de que algo más iba a pasar. No importaba en qué instancia de la lectura uno estuviera: siempre era lícita la esperanza de que la historia seguía. Y aún después del final, la imaginación continuaba trabajando.
Cuando cumplí diez años alguien me regaló dos libros publicados por Molino, una editorial española, que hoy presumo extinguida. El autor era Richmal Crompton y ambos narraban las aventuras de un niño inglés y terrible llamado Guillermo. Acaso demoré unos meses en decidirme a empezarlos. Sólo sé que cuando lo hice, no pude dejarlos nunca. No deseaba hacer otra cosa sino leer. Me peleaba con mis padres porque no quería ir a comer cuando me llamaban, no quería ir a la escuela, no quería dormir. En pocos días me convertí en un sujeto famélico e insomne que había trazado un plan: leer toda la vida, prolongar al infinito ese placer que me arreciaba como una tormenta.
En las historias de Guillermo encontré algo que jamás había percibido antes. Algo que (después supe) se llamaba estilo. Significaba que aquello que me atraía no era tanto la historia, sino cómo estaba contada. Y que esa manera de narrar tenía que ver con la voluntad y el pulso particulares, únicos, de un autor.
Los años trajeron otros libros. Sin embargo, mi primer amor fue la colección de Guillermo, escrita por el misterioso —o la misteriosa, algunos afirmaban que era el seudónimo de una mujer— Richmal Crompton. Hoy ya no la tengo, la he buscado desesperadamente, pero no he podido recuperarla. Como sucede con todo primer amor, la perdí sin saber cómo. Acaso sea mejor así, aunque el tiempo que pasa la hace tan maravillosa que a veces dudo de que realmente haya existido.
Después de Guillermo, vino la colección Robin Hood. Me deslicé cada noche por los marjales codo a codo con el príncipe valiente, de Harold Foster, y, apretando entre los dientes la hoja de un cuchillo, integré las bandas de piratas malayos de Emilio Salgari (con mayor admiración todavía cuando, algo más tarde, me enteré de que el escritor no había estado en la Malasia y que no había salido nunca de Italia).
En mi decisión de dedicarme a las palabras, seguramente tuvieron que ver tres profesores en la escuela secundaria. Quiero hablar de ellos ahora, porque es mucho lo que les debo e ignoro si habrá una mejor oportunidad para hacerlo. Yo concurría al Colegio del Salvador, en Buenos Aires, que está sobre la avenida Callao. Confieso que toda la primaria había odiado Lengua y cuando ingresé a primer año no planeaba cambiar de sentimiento al respecto. Mi profesor era Alfredo Maxit, un entrerriano despacioso. Sospechando que el tiempo pasaría sin pena ni gloria, un día lluvioso, acomodaba la cabeza entre mis brazos cuando tuve un primer llamado de atención que me advirtió que las cosas podían ser distintas: el profesor leyó “Recuerdo Infantil”, de Antonio Machado:
“Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales…”
Era tan justo todo. Se llevaban tan bien todas las cosas en ese momento —la lluvia en el patio mi colegio, la melancolía que no sé por qué razón siempre me acompañaba, los colores y los sonidos del poema— que mi corazón empezó a seguir un ritmo impensable.
Pero otro día fue, creo yo, el definitivo. Maxit nos leyó “El hombre muerto”, de Horacio Quiroga. No puedo explicar de qué modo se dispusieron las palabras en el aire, sólo recuerdo que tanto estragaron mi alma, que cuando concluyó la lectura, con la respiración agitada, me dije: esto quiero hacer; quiero provocar en otros lo que ha sucedido hoy en mí.
Del segundo profesor conservo unos pocos rasgos: piel oscura, bigotes finos; un apellido, Meyer; la inquietante lectura que hizo en clase de “La lluvia de fuego”, de Leopoldo Lugones, y el legendario trabajo, seductoramente inútil, de haber traducido el Martín Fierro al griego clásico.
Carlos Carlevaro fue mi profesor de quinto año. Una mañana avisó de una prueba escrita que tomaría a la semana siguiente sobre un libro del programa. En el recreo me acerqué a él y le comenté que estaba leyendo Cien años de soledad, y que realmente me costaba mucho sustraerme de la atmósfera hipnótica de Macondo. Él me dijo entonces que olvidara el libro que había pedido e hiciera la prueba sobre el texto de García Márquez. En aquel momento, la propuesta me pareció de gran bondad y condescendencia, hoy me emociona por lo sabia. Trabajando yo mismo como profesor de secundaria, su actitud me ha iluminado siempre para mostrarle a mis alumnos que la literatura sabe mejor cuando se sirve con la libertad y el deseo.
Ingresé a la Facultad de Letras con un solo propósito: hacerme de algunos recursos indispensables para leer y escribir aceptablemente. Sé que fueron años importantes; hoy conservo poco de ellos: un puñado de emociones atadas a algunos textos y la voz de dos o tres profesores queridos. Me recuerdo soberbio e ingenuo, porque todo soberbio lo es, convencido de mis infalibles interpretaciones, escribiendo poemas en las horas de clase. Consideraba a la poesía como la reserva moral de la literatura y me juraba que nunca escribiría otra cosa.
En esa época descubrí poemas que me acompañarían toda la vida.
Uno refrescante de Arquíloco, el griego que por fin se reía de los ideales heroicos de la Ilíada y mostraba una sana marginalidad:
“Uno de los Sai alardea con el hermoso escudo
que a mi pesar abandoné entre los arbustos.
Pero salvé mi vida. ¿Qué me importa del escudo?
Que se vaya al diablo; me compraré otro mejor.”
Uno de Safo, como un melancólico guiño, en donde el ser amado siempre brillaba lejos del alcance de uno:
“Como la manzana más dulce en lo alto enrojece la rama,
alta en la rama más alta: escapó de los recolectores.
No, no escapó; en realidad, no han podido alcanzarla.”
La muerte y la vida, en los leves pero graves versos de Asclepíades:
“Mezquinas tu virginidad. ¿Y para qué?
Yendo al Hades, no encontrarás un solo amante.”
Pese a que una profesora en primer año me había advertido que “la Facultad de Letras no era para quien quería ser escritor”, en 1979 yo terminaba mis estudios y me sentía bastante conforme. En esos últimos tramos leí un autor que, creo, fue determinante para mi vida: el peruano José María Arguedas. En Los ríos profundos, en el primer capítulo, hay un párrafo que describe el Muro del Inca:
“Toqué las piedras con mis manos; seguí la línea ondulante, imprevisible, como la de los ríos, en que se juntan los bloques de roca. En la oscura calle, en el silencio, el muro parecía vivo, sobre la palma de mis manos llameaba la juntura de las piedras que había tocado.
(…)
—Papá —le dije—. Cada piedra habla. Esperemos un instante.
—No oiremos nada. No es que hablan. Estás confundido. Se trasladan a tu mente y desde allí te inquietan.
—Cada piedra es diferente. No están cortadas. Se están moviendo.
Me tomó del brazo.
—Dan la impresión de moverse porque son desiguales, más que las piedras de los campos. Es que los incas convertían en barro la piedra. Te lo dije muchas veces.
—Papá, parece que caminan, que se revuelven, y están quietas.
Abracé a mi padre. Apoyándome en su pecho contemplé nuevamente el muro.”
Por primera vez, sentía a todo un pueblo en una sola voz, original y estéticamente sólida. Por primera vez en un texto no me molestaban los diminutivos y los signos de admiración, a los que había mirado siempre con desconfianza. Pero había algo más: en Los ríos profundos, el castellano se fusionaba con el quechua y producía una música desgarradora y honda, tierna y dolorosa. El castellano traducía las emociones del quechua y el quechua traducía al castellano y paradójicamente ambos eran auténticos. En 1980 viajé a Jujuy, la provincia argentina donde mejor percibía los ecos del Cuzco. Buscaba esa luz milagrosa con que me habían bañado las palabras de Arguedas. Encontré un pequeño resplandor, como un rescoldo. Lo encontré o imaginé que lo encontraba y me afinqué en San Salvador, aparentemente para quedarme. Buscaba además un tiempo para leer y escribir que no podía siquiera concebir viviendo en Buenos Aires. Lo encontré también, aunque no podría definir en qué consistía ese tiempo: en Jujuy llegué a tener más de diez horas de clase por día.
Saldé algunas deudas de lectura y contraje otras que, espero, algún día pagaré. Y preferí por muchos años, acaso sensible a un parco destino nacional, los cuentos a las novelas. Creo que siempre recuerdo en algún momento del día, en algún nivel de mi conciencia, “Los venenos” y “La noche boca arriba”, de Julio Cortázar; “La intrusa” y “El Sur”, de Jorge Luis Borges; “La sierva ajena”, de Adolfo Bioy Casares; “El desierto”, de Horacio Quiroga; o “Un horizonte de cemento” y “Kid Ñandubay”, de Bernardo Kordon. Ciertos textos ya forman parte de uno. Es difícil pensarse a sí mismo sin ellos. Están en nuestras miradas, en nuestros gestos, en nuestra manera de amar y de odiar, porque estamos hechos de palabras, y muchas de las palabras más intensas que hemos aprendido provienen de la literatura.
La lluvia no es lo que era para mí, después de leer el soneto de Borges que dice:
“Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.”
O quizá yo sospechaba en mi angustia que la lluvia era cosa del pasado, pero no tenía la certeza. Desde que escuché escritas las palabras maravillosas, es una verdad absoluta; lo sé porque cada vez que leo ese soneto me cuesta cerrar el libro y despedirme de él. Una verdad parecida a la que alude Eugenio Montale en el susurro de su poema “Los limones”:
“Ves, en estos silencios en que las cosas
se abandonan y parecen cercanas
a traicionar su último secreto,
entonces acaso se espera
descubrir una equivocación de la Naturaleza,
el punto muerto del mundo, el eslabón perdido,
el hilo a desenredar que finalmente nos ponga
en el centro de una verdad.”

Tampoco nada es lo que era, desde que leí “Los mares del Sud”, de Cesare Pavese. La historia de todos los hombres parece llegar mansamente a nuestros cuerpos como las olas de todos los mares:
“Pero cuando le digo
que él es de los afortunados que han visto la aurora
sobre las islas más bellas de la tierra,
sonríe al recordar y responde que el sol
se alzaba cuando el día ya era viejo para ellos

Pienso que acaso no he sido un lector de muchos libros; pero he leído unos cuantos, intensamente. Sin embargo, a medida que transcurro en este oficio, me pregunto cada vez con mayores dudas si existe una diferencia real entre la lectura y la escritura. Y si el lector no está escribiendo su propia historia al correr sobre las palabras que ha dejado el escritor, como quien corre sobre las viejas piedras que se asoman en la superficie de un lago. Porque posiblemente el escritor haya armado ese camino de piedras, al pasar sobre las que dejó algún otro.
Detalle de una ilustración de Quint Buchholz para su obra El Libro de los Libros. Historias sobre imágenes (Barcelona, Lumen, 1998).

CUENTOS

CUENTOS SELECCIONADOS POR INTEGRANTES DEL SEMINARIO "LECTORES NARRADORES SOCIALES" DE MARIA HEGUIZ. VIEDMA

Póngale la firma

Florencio se lo contó en secreto a doña Rosario, cuando el sol aún luchaba por despabilarse: Vio doña Rosario, Matute viajó a Buenos Aires a hacerse unos estudios.
Doña Rosario se lo dijo a  la Beba: Parece que el Matute tiene algo malo.
La Beba mientras barría la vereda llamó al gringo Pierdomini, que andaba paseando al perro, y le dio la novedad: Matute tiene cáncer.
El gringo salió deseoso de encontrarse con alguien. Entró a la farmacia, se subió a la balanza y comentó como al descuido: Pobre Matute, cáncer de pulmón… tan joven. Y así como llegó se fue detrás de su perro.
Al mismo tiempo que atendía a sus clientes, el boticario reflexionó sobre la importancia de no fumar, o dejar a tiempo el vicio, para que a nadie le pase como a Matute, a quien un cáncer lo estaba matando –según su opinión- fatalmente.
Angelito lo escuchó y salió disparado para el taller de Morales. Allí llegó con la primicia: Muchachos, Matute está listo. Un cáncer le está comiendo los pulmones a dentelladas. Después se sentó a preparar unos matecitos, y a escuchar los comentarios de los presentes, que a esa hora de la mañana eran más de diez.
Aristóteles Arias explicó, con sobrada solvencia, que cada cigarrillo fumado representa un minuto menos de vida. Todos se pusieron a sacar cuentas inmediatamente, concluyendo en que al Matute podrían quedarle en este mundo unos treinta segundos; y con mucha suerte…
Pasado el mediodía se fueron yendo a sus casas, con la promesa de encontrarse –a la tardecita- en el velorio.

Lagarejo, Armando Luis  Póngale la firma  en Leer la Argentina 2005, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Eudeba (p. 18/19)
Alejandra López (ale-lopez@speedy.com.ar)

Las costumbres del murciélago y la gaviota
Hace mucho, mucho tiempo el murciélago vivía de día y era muy amigo de la gaviota. Una primavera, se les ocurrió hacer juntos un viaje por mar. Con sus ahorros, llegaron a pagar el boleto del barco. Pero como necesitaban más dinero para usar en los lugares a los que irían, el murciélago le pidió un prestado al lobo, y la gaviota juntó una bolsa con cobre. Así, emprendieron el viaje.
Después de navegar durante una semana, ocurrió algo terrible: el barco naufrago a causa de una tormenta. Por suerte, todos los pasajeros, consiguieron salvar sus vidas, pero perdieron el equipaje que llevaban.
Desde ese naufragio comenzaron a suceder hechos extraños, que para nosotros son acontecimientos comunes y corrientes.
La gaviota, por ejemplo, se la pasa sumergiéndose en las aguas tratando de hallar el cobre. Mientras tanto el murciélago ya no sale de día, porque tiene miedo de encontrarse con el lobo y que le reclame la gran suma de dinero que le debe.

                               Leyenda (anónimo), “Mi libro de 3º”, Santillana. 

La soga

A Antoñito López le gustaban los juegos peligrosos: subir por la escalera de mano del tanque de agua, tirarse por el tragaluz del techo de la casa, encender papeles en la chimenea. Esos juegos lo entretuvieron hasta que descubrió la soga, la soga vieja que servía otrora para atar los baúles, para subir los baldes del fondo del aljibe y, en definitiva, para cualquier cosa; sí, los juegos lo entretuvieron hasta que la soga cayó en sus manos. Todo un año, de su vida de siete años, Antoñito había esperado que le dieran la soga; ahora podía hacer con ella lo que quisiera. Primeramente hizo una hamaca colgada de un árbol, después un arnés para el caballo, después una liana para bajar de los árboles, después un salvavidas, después una horca para los reos, después un pasamano, finalmente una serpiente. Tirándola con fuerza hacia delante, la soga se retorcía y se volvía con la cabeza hacia atrás, con ímpetu, como dispuesta a morder. A veces subía detrás de Toñito las escaleras, trepaba a los árboles, se acurrucaba en los bancos. Toñito siempre tenía cuidado de evitar que la soga lo tocara; era parte del juego. Yo lo vi llamar a la soga, como quien llama a un perro, y la soga se le acercaba, a regañadientes, al principio, luego, poco a poco, obedientemente. Con tanta maestría Antoñito lanzaba la soga y le daba aquel movimiento de serpiente maligna y retorcida que los dos hubieran podido trabajar en un circo. Nadie le decía: “Toñito, no juegues con la soga.”
La soga parecía tranquila cuando dormía sobre la mesa o en el suelo. Nadie la hubiera creído capaz de ahorcar a nadie. Con el tiempo se volvió más flexible y oscura, casi verde y, por último, un poco viscosa y desagradable, en mi opinión. El gato no se le acercaba y a veces, por las mañanas, entre sus nudos, se demoraban sapos extasiados. Habitualmente, Toñito la acariciaba antes de echarla al aire, como los discóbolos o lanzadores de jabalinas, ya no necesitaba prestar atención a sus movimientos: sola, se hubiera dicho, la soga saltaba de sus manos para lanzarse hacia delante, para retorcerse mejor.
Si alguien le pedía:
—Toñito, préstame la soga.
El muchacho invariablemente contestaba:
—No.
A la soga ya le había salido una lengüita, en el sito de la cabeza, que era algo aplastada, con barba; su cola, deshilachada, parecía de dragón.
Toñito quiso ahorcar un gato con la soga. La soga se rehusó. Era buena.
¿Una soga, de qué se alimenta? ¡Hay tantas en el mundo! En los barcos, en las casas, en las tiendas, en los museos, en todas partes... Toñito decidió que era herbívora; le dio pasto y le dio agua.
 La bautizó con el nombre Prímula. Cuando lanzaba la soga, a cada movimiento, decía: “Prímula, vamos Prímula.” Y Prímula obedecía.
Toñito tomó la costumbre de dormir con Prímula en la cama, con la precaución de colocarle la cabecita sobre la almohada y la cola bien abajo, entre las cobijas.
 Una tarde de diciembre, el sol, como una bola de fuego, brillaba en el horizonte, de modo que todo el mundo lo miraba comparándolo con la luna, hasta el mismo Toñito, cuando lanzaba la soga. Aquella vez la soga volvió hacia atrás con la energía de siempre y Toñito no retrocedió. La cabeza de Prímula le golpeó el pecho y le clavó la lengua a través de la blusa.
 Así murió Toñito. Yo lo vi, tendido, con los ojos abiertos.
La soga, con el flequillo despeinado, enroscada junto a él, lo velaba.

Silvina Ocampo, en Cuentos difíciles, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2007
César Gabriel Rosales (cgrsales@hotmail.com)

Rescata tu estrella
Durante algunos días se desató una tormenta tan poderosa que parecía que el cielo quisiera sumergir a la tierra y el mar estaba tan agitado que parecía que deseaba tragarse la playa, el ultimo día del fenómeno, la furia de la tormenta se desató en toda su extensión, al día siguiente amaneció en una calma extraordinaria, el color del mar era de un azul turquesa indescriptible, un arco  iris partía de la playa y se perdía en la inmensidad del mar, durante la noche fueron arrojadas de su elemento vital, miles, tal vez millones de estrellas que inevitablemente agonizaban por no estar en su medio natural, un pescador al ver tal espectáculo empezó desesperadamente a devolverlas al mar gritaba pidiendo ayuda a otras personas que también observaban con sorpresa ese amanecer y se rey se reían de él, uno de ellos irónicamente le reclamó la inutilidad de su esfuerzo: - “para que pides ayuda, que no te das cuenta que son miles, no tiene ningún caso, no acabaríamos nunca, inevitablemente van a morir – “ el hombre que se empeñaba en salvarlas se detuvo un instante, reflexiono observando detenidamente la estrella que tenía en la mano y exclamó: “ esta estrella sí va a vivir” y la lanzó al mar.
Claudia Beltran (claudiad.beltran@gmail.com)

Cuento seleccionado de ELSA RODRIGUEZ
elsa rodriguez (elsanoro@hotmail.com)
Autor: Mario A. Albasini.
Tiempo: 6 minutos aproximadamente.
Colección: libros del malabarista.
Ediciones colihue, bs. As.

UNA CAJA NO ES VIDA PARA UNA PULGA.

El locutor del circo, que parecía un general, exclamó:
-      ¡aquí esta Juan y su pulga amaestrada!
Juan tomó una cajita y salió a la pista.
Aplausos.
Juan abrió la caja y juanita, que así se llamaba la pulga, saltó a la mesa.
Lucía una pollerita llena de volados y lentejuelas.
Juanita saludo al público con una reverencia y la sonrisa más grande que le puede caber en la cara a una pulga.
Pero a pesar de su sonrisa, no era feliz. Era tan chiquita su vida. Era tan pequeña su caja. Mientras agradecía los aplausos, pensaba: “una caja no es vida para una pulga”.
Dijo Juan:
-a ver, juanita, muestre al distinguido publico como baila el tango.
Y juanita bailó.
Más aplausos.
Grandes aplausos.
 -a ver, Juanita, demuestre cómo sabe saltar a la soga.
Y Juanita saltó.
Grandes aplausos.
-a ver, Juanita, todos quieren escuchar cómo toca la flauta.
Y Juanita tocó la flauta.
Estruendosos aplausos.
-y ahora, Juanita para finalizar, a ver cómo imita a un elefante.
Y Juanita imito a un elefante.
Aplausos, vivas, vítores, hurras, aclamaciones coronaron la actuación de la pulga maravillosa.
Después, la función continuó. Juan y juanita habían tenido un gran éxito y parecían contentos.
Pero no lo estaban.
Juan, que con tanto cariño había educado a Juanita, no recibía otra satisfacción que los aplausos del público. El dueño del circo le pagaba apenas lo necesario para comer; el carromato donde se alojaba era viejo y húmedo y estaba siempre en el último rincón del terreno. Pero Juan no se quejaba para no preocupar a Juanita. ¡La quería tanto!
Juanita tampoco estaba contenta. Ella pensaba:
“esto no es vida para una pulga. Una caja es un mundo demasiado pequeño para mí.
Una pulga debe ir de perro en perro, saltar, ir por el mundo, sentir el viento que le hiela las mejillas y el sol que le quema las espaldas. Una debe escuchar el murmullo de las aguas del arroyo y el rugido de los motores de los autos.  Una pulga debe correr los riesgos de ser libre. ¡Una caja no es vida para una pulga!”
Y entonces, aunque lo quería mucho a Juan, se decidió. Levanto despacito la tapa de la caja, lo beso a Juan, que estaba durmiendo, y salio a la calle.
La brisa le dio en la nariz y le hizo pensar que no se había equivocado. Paso un perro y ¡zas!, verlo y saltar fue todo uno.     ¡Por fin un perro suyo, un pelaje tibio, un lomo donde recorrer el mundo!
En el lomo se encontró con otras pulgas.
-queridas hermanas- les dijo.
- ¡fuera de aquí!- gritaron ellas. Este no es tu perro. No es tan fácil conseguir perro para que venga uno de afuera a compartirlo.
Se sintió sola. ¿A dónde podría ir? ¿Volvería al circo? No. una caja no es vida para una pulga.
Llovía torrencialmente. Paso alguien, un humano, y juanita dio un salto y se fue con el.
“¿este será como Juan? Se le parece bastante.
¡Y yo lo extraño tanto!”
El hombre llego a su casa y quiso darse un baño bien caliente. Juanita casi se quema viva.
¿¡Y el jabón!?
Le entró en los ojos y no sabia como detener el ardor.
Se arreglo como pudo. Después, sintió hambre. ¡Para que! El hombre empezó a rascarse. Las piernas, la cabeza, los brazos, los pies...y juanita, como perro en cancha de bocha. Hasta que una uña le hirió la espalda. ¡Que dolor!
Como pudo escapo de sus garras y llego a la calle.
Pensó en el circo, en Juan. ¿Volver al circo? No.
Una caja no es vida para una pulga.
En ese momento paso el gato.
No era un gato cualquiera. Era un gato de esos bañados, perfumados y un moño en el cuello.
No iba caminando. Lo llevaba en sus brazos una dama tan perfumada y moñuda como él.
Vivian en una casa llena de almohadones. El gato que se llamaba Felipe, también tenía su almohadón en fondo de una cesta. Dormía todo el día. Comía y volvía a dormir.
Pero, después, juanita descubrió que Felipe era bastante sabandija. Por las noches se escapaba por la ventana de la cocina. Y allá iba juanita, montada en su lomo, acompañándole a maullar y a pelear a los arañazos con todo el gaterío del barrio.
Una vez, el zapatazo de un vecino le dio en la cabeza. Estuvo desmayada cinco minutos.
Pero lo que la decidió abandonar a Felipe fue otra cosa. Estaba la señora acariciando al minino sobre su falda cuando la descubrió.
-      ¡una pulga! ¡una pulga! ¡pobre michi! ¡una pulga! En un instante la dama ya avanzaba con un envase gigante de insecticida. Huyo despavorida. Cuando se dio vuelta, una mortal nube blanca envolvía al gato. Suspiro hondo.
“una caja no es vida para una pulga. Pero me vuelvo con Juan”.
Varios días pasaron hasta que localizó al circo.
En la puerta un cartel decía: “hoy no actúa la pulga amaestrada”.
No necesito entrar. En ese momento Juan salía con su valija. Desde adentro se oyó una voz:
-andate y no vuelvas más. Sin la pulga no servís para nada.
Juanita se le subió al hombro y le dio un beso.
-¡hola juanita! ¡Linda juanita! No sabe lo que me ha pasado. Desde que te fuiste el dueño me quería echar. Hace un rato Salí a dar una vuelta y al regresar, encontré la puerta cerrada con candado y la valija tirada junto a la puerta. Pero ahora la cosa cambio. Podemos trabajar juntos otra vez.
Vamos, volvamos al circo -¡no, al circo no!
-¿Por qué?
-¿a vos te gusta vivir en una caja? a mi no.                             Juan se rió. Fue una carcajada llena de ganas.
- no. A mi tampoco. Se fueron caminando por la calle.
Juanita en el hombro de Juan y ella cada tanto le decía:
- una caja no es vida para una pulga.


La tejedora
Se despertaba cuando todavía estaba oscuro, como si pudiera oír al sol llegando por detrás de los márgenes de la noche. Luego, se sentaba al telar.
            Comenzaba el día con una hebra clara. Era un trazo delicado del color de la luz que iba pasando entre los hilos extendidos, mientras afuera la claridad de la mañana dibujaba el horizonte.
            Después, lanas más vivaces, lanas calientes iban tejiendo hora tras hora un largo tapiz que no acababa nunca.
            Si el sol era demasiado fuerte y los pétalos se desvanecían en el jardín, la joven mujer ponía en la lanzadera gruesos hilos grisáceos del algodón más peludo. De la penumbra que traían las nubes, elegía rápidamente un hilo de plata que bordaba sobre el tejido con gruesos puntos. Entonces, la lluvia suave llegaba hasta la ventana a saludarla.
            Pero si durante muchos días el viento y el frío peleaban con las hojas y espantaban los pájaros, bastaba con que la joven tejiera con sus bellos hilos dorados para que el sol volviera a apaciguar a la naturaleza.
            De esa manera, la muchacha pasaba sus días cruzando la lanzadera de un lado para el otro y llevando los grandes peines del telar para adelante y para atrás.
            No le faltaba nada. Cuando tenía hambre, tejía un lindo pescado, poniendo especial cuidado en las escamas. Y rápidamente el pescado estaba en la mesa, esperando que lo comiese. Si tenía sed, entremezclaba en el tapiz una lana suave del color de la leche. Por la noche, dormía tranquila después de pasar su hilo de oscuridad.
            Tejer era todo lo que hacía. Tejer era todo lo que quería hacer.
            Pero tejiendo y tejiendo, ella misma trajo el tiempo en que se sintió sola, y por primera vez pensó que sería bueno tener al lado un marido.
            No esperó al día siguiente. Con el antojo de quien intenta hacer algo nuevo, comenzó a entremezclar en el tapiz las lanas y los colores que le darían compañía. Poco a poco, su deseo fue apareciendo. Sombrero con plumas, rostro barbado, cuerpo armonioso, zapatos lustrados. Estaba justamente a punto de tramar el último hilo de la punta de los zapatos cuando llamaron a la puerta.
            Ni siquiera fue preciso que abriera. El joven puso la mano en el picaporte, se quitó el sombrero y fue entrando en su vida.
            Aquella noche, recostada sobre su hombro, pensó en los lindos hijos que tendría para que su felicidad fuera aún mayor.
            Y fue feliz por algún tiempo. Pero si el hombre había pensado en hijos, pronto lo olvidó. Un vez que descubrió el poder del telar, sólo pensó en todas las cosas que éste podía darle.
            —Necesitamos una casa mejor— le dijo a su mujer. Y a ella le pareció justo, porque ahora eran dos. Le exigió que escogiera las más bellas lanas color ladrillo, hilos verdes para las puertas y las ventanas, y prisa para que la casa estuviera lista lo antes posible.
            Pero una vez que la casa estuvo terminada, no le pareció suficiente.
—¿Por qué tener una casa si podemos tener un palacio?— preguntó. Sin esperar respuesta, ordenó inmediatamente que fuera de piedra con terminaciones de plata.
            Días y días, semanas y meses trabajó la joven tejiendo techos y puerta, patios y escaleras y salones y pozos. Afuera caía la nieve, pero ella no tenía tiempo para llamar al sol. Cuando llegaba la noche, ella no tenía tiempo para rematar el día. Tejía y entristecía, mientras los peines batían sin parar al ritmo de la lanzadera.
            Finalmente el palacio quedó listo. Y entre tantos ambientes, el marido escogió para ella y su telar el cuarto más alto, en la torre más alta.
            —Es para que nadie sepa lo del tapiz —dijo. Y antes de poner llave ala puerta le advirtió: —Faltan los establos. ¡Y no olvides los caballos!
            La mujer tejía sin descanso los caprichos de su marido, llenando el palacio de lujos, lo cofres de monedas, las salas de criados. Tejer era todo lo que hacía. Tejer era todo lo que quería hacer.
            Y tejiendo y tejiendo, ella misma trajo el tiempo en que su tristeza le pareció más grande que el palacio, con riquezas y todo. Y por primera vez pensó que sería bueno estar sola nuevamente.
            Sólo esperó a que llegara el anochecer. Se levantó mientras su marido dormía soñando con nuevas exigencias. Descalza, para no hacer ruido, subió la larga escalera de la torre y se sentó al telar.
            Esta vez no necesitó elegir ningún hilo. Tomó la lanzadera del revés y, pasando velozmente de un lado para otro, comenzó a destejer su tela. Destejió los caballos, los carruajes, los establos, los jardines. Luego destejió a los criados y al palacio con todas las maravillas que contenía. Y nuevamente se vio en su pequeña casa y sonrió mirando el jardín a través de la ventana.
            La noche estaba terminando, cuando el marido se despertó extrañado por la dureza de la cama. Espantado, miró a su alrededor. No tuvo tiempo de levantarse. Ella ya había comenzado a deshacer el oscuro dibujo de sus zapatos y él vio desaparecer sus pies, esfumarse sus piernas. Rápidamente la nada subió por el cuerpo, tomó el pecho armonioso, el sombrero con plumas.
            Entonces, como si hubiese percibido la llegada del sol, la muchacha eligió una hebra clara. Y fue pasándola lentamente entre los hilos, como un delicado trozo de luz que la mañana repitió en la línea del horizonte. 

Marina Colasanti, “La tejedora”, en Cuentos breves latinoamericanos. Antología para jóvenes. México: SEP/ Cidcli, Libros del Rincón, 2002, p. 36.
Glauh Castro (glauh_28@hotmail.com)
Gladys Castro
de Luis María Pescetti
"RESPONSABILIDAD ESTETICA"

Mirá, Valeria, me tenés repodrido. Si sabés que me gustás, ¿¡por qué no me hablás por teléfono, eh!? ¿¡Qué te pensás!? ¿¡Querés que me quede toda la tarde al lado del teléfono como un tarado!? El otro día, por ejemplo, el lunes, me moría de ganas de que me llamaras. ¡Y ni me hablaste!  Entonces resulta que no fui ni a jugar con los chicos, ni al club, ni a nada. ¡Al divino botón! ¡Porque no sonó el teléfono ni con una llamada equivocada! ¿¡Qué te creés!? ¿¡Te creíste mucho!? Sabés que sos muy linda, entonces tendrías que fijarte un poco, porque es como cuando alguien es muy fuerte: si no cuida cómo usa los músculos, capaz que le da un empujón a alguien, y no quiere hacerle nada, pero al otro lo tira al piso. O da la mano para ser amable y al otro le deja los huesos como un trapo torcido.Es lo mismo, ¿entendés? Porque vos sos linda, entonces tenés que tener un poco de cuidado, porque sin querer podés, no te digo lastimar, porque no es igual igual, pero más o menos, ¿te das cuenta? Tal vez lo hacés sin querer, o no hacés nada, pero igual tendrías que prestar atención porque yo te cruzo enfrente y a lo mejor a vos no te pasa nada, pero vos me pasás enfrente y me quedo todo así. Parezco la momia, ¿entendés? Poné un poco de tu parte, también. Por eso no es lo mismo. Ahora que te expliqué y lo entendiste, fijate. Yo no te voy a decir nada, pero hoy me gustaría que me llames. Así que no esperes que te hable yo.


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Lo tomé de uno de los libros del Plan que están en la Biblioteca del maestro.
Surgió un obstáculo: yo no soy socia de esa biblioteca ni lo puedo ser. Finalmente, me facilitaron el libro para hacer una fotocopia, bajo entrega del documento. Pero no voy a poder tener el libro en mano en el momento de la videoconferencia.
Les pregunto: estos materiales (los del Plan) estarán en alguna otra biblioteca?, pueden uds. facilitar algún mecanismo para que pueda tener acceso al material al menos mientras dure el curso?
Bien, pero no se hagan problema, estos materiales están muy buenos pero debe haber muchos otros interesantes.
Por cierto ¡gracias por hacerme leer! ¡Tomé contacto con textos maravillosos!!



Historia de Ratita
Versión libre de un tema del Panchatantra

Laura Devetach

Monigote en la arena
Editorial: libros del Malabarista
Página 12

Había una vez una ratita gris que vivía con sus papás en una cueva tan tibia, y tan cerrada, que un día tuvo ganas de salir. Y salió.
Y se quedo un rato encantada en la puerta de la cueva, porque el mundo le parecia mas lindo que un jardín de quesitos. Despacio, se puso a explorar, a oler, a mordisquear, a hacer tumba cabezas a conocer.
Y Ratita sintió que no hay nada más lindo que descubrir el mundo pasito a paso.
Bailó con una hoja. Patinó sobre un papel de chocolatín. Fumó un cigarrillo de pasto. Se puso anteojos de papel de caramelo. Tomó mate en una flor de campanilla color lila. Se adornó con aros de arroz.
Y le dieron unas ganas bárbaras de ponerse de novia.
Cuando vio al sol del amanecer, tan redondo, tan naranja con luz, le dijo:
 -señor sol, usted es muy buen mozo. ¿Quiere ser mi novio?
-¡como no! –dijo el sol, porque la ratita le pareció preciosa-,te cubriré con mis hilos de oro y todo el mundo será sol par los dos.
-¡Ah, no! Dijo la Ratita. - así no vale. El mundo es más que eso.
¿Qué haría yo en un mundo todote sol? Bastante tuve ya con un mundo todo de cueva.
-¡Que lástima! –Dijo el sol.-Te presentaré a nubarrón, que a veces me tapa, y no es tan sol como yo. A lo mejor te gusta.
-Bueno, gracias- dijo Ratita.
Y se sentó a esperar hamacándose en una violeta.
Llego el nubarrón, vestido de gris.
A Ratita le gusto muchísimo porque a veces tenía forma de helados, a veces de calesita y a veces de dibujo que no se entiende.
- Señor Nubarrón- Dijo Ratita-, usted es muy buen mozo. ¿Quiere ser mi novio?
-¡como no! – dijo Nubarrón, por que la Ratito le pareció preciosa. Te envolveré  en mi capa fluflú y todo el mundo será nube para los dos.-¡ ah , no! –Dijo Ratita-. Así no vale ¿Qué haría yo en un mundo todo de nube?
-¡Que lástima! Te presentaré al viento que a veces me  empuja por el cielo.
A lo mejor te gusta.
-Bueno, gracias- Dijo Ratita.
Y se sentó a esperar recostada en un maní.
Llego el viento soplando flautas. A Ratita le gustó muchísimo por que se movía  bailando a la moda.
-         Señor viento- Le dijo-, Usted es muy buen mozo. ¿quiere ser mi novio?
-          -¡como no! –dijo el viento, porque la ratita le pareció preciosa-Te haré cosquillas en el pelo, y todo el mundo será viento para los dos-
 -¡Ah, no! Dijo Ratita. - así no vale. El mundo es más que eso.¿ Que haría yo en un mundo todo de viento?
- ¡Que lástima!- Dijo el viento-. ¿Por que no vas a buscar al muro, que a veces me detiene en mi vuelo? A lo mejor te gusta – Bueno, gracias- Dijo Ratita, y se fue hasta el muro.
El muro sonrió quieto, quieto, derecho, derecho.
Estaba hermoso.
A Ratita le gusto por que tenía un monigote dibujado, justo a la altura de un chico.- 
-         Señor muro- Le dijo-, Usted me gusta. ¿quiere ser mi novio?
 -¡como no! –Dijo el muro, porque la ratita le pareció preciosa-Te esconderé en un huequito de mis ladrillos y todo el mundo será muro para los dos.
-¡Ah, no! Dijo Ratita. - así no vale. El mundo es más que eso.¿ Que haría yo en un mundo todo de muro?
-¡Que lástima!- dijo el muro.
Y siguió quieto, quieto, derecho, derecho.
-Me parece que así no voy a encontrar novio – Pensó Ratita-.
-Lo que pasa es que ni el sol, ni el nubarrón, ni el viento, ni el muro, tiene una colita como la mía, ni un corazón que hace tipi tepe.
Yo  me equivoque.
Y pensando así camino y camino por el sendero de las margaritas. De repente llego a un lugar donde había muchísimos ratones color café que la saludaron amablemente diciendo: ¿Cómo te va?.
Ratita paseó contenta por el barrio hasta que vio a Ratón Ratón.
Estaba fabricando muebles con fósforos y tapitas de botellas.
A la ratita le gusto muchísimo como silbaba y llevaba el compás con la cola.
-¡Hola!  Saludo Ratón Ratón
-¡Hola saludo Ratita y se acercó para mirar los trabajos.
Y sintió que al lado de Raton Raton se estaba muy bien.
- Me alegro de verte- Dijo Raton Raton  y también sintió que al lado de Ratita se estaba muy bien.
-¿Podríamos ponernos de novios? Preguntaron los dos juntos.
Y los dos juntos contestaron que si y se dieron un beso con muchísimo cariño. Después siguieron explorando y descubrieron el mundo pasito a paso.
Ratita se hizo una hamaca de plumas. Raaton aprendió a saltar de rama en rama como Tarzán. Ratita pinto cuadros con la punta de la cola.
Y los dos juntos aprendieron a contarse cosas. Y los dos junto a  ser papás. Tuvieron hijos y le dieron una cueva tibia, pero con una puerta fácil de abrir, para cuando pudieran salir a conocer el mundo pasito a paso, cuando tuvieran ganas.        
Maria del cielo Tailmitte (tacielo@hotmail.com)
  
Un cuento de gatos

Esta es la historia del gato negro, que tenia la cola blanca, y de la gata blanca que tenia la cola negra. El gato negro quería tener su cola negra, y la gata blanca su cola blanca.
       Fueron a la casa del carpintero.
        -buenos días, señor carpintero.
         -yo soy un gato negro de cola blanca y ella una gata  blanca de cola negra. ¿Quiere cambiarnos  las colas?
         -oh, no se puede, por que no tendría con que pegarlas. Vayan a casa del tejedor. Y los gatitos fueron a casa del tejedor.
         -buenos días, señor tejedor. Yo soy un gato negro que tiene a  cola blanca y ella una gata  blanca que tiene la cola negra. ¿No podría tejernos para mí una cola negra y para ella una cola blanca?
        -oh, no puedo-dijo el tejedor-los gatitos son muy juguetones y si encuentran la pinta de la lana la destejen. Vayan a la casa del teñidor.
                   Y los gatitos fueron  ala casa del teñidor.
          - Buenos días, señor teñidor. Yo soy un gato negro que tiene a  cola blanca y ella una gata  blanca que tiene la cola negra. ¿No podría teñirnos las colas?
           - ¡como no!-dijo el teñidor –y se las tiño.
        Muy contentos salieron el gatito negro con su cola blanca y la gatita blanca con su cola blanca.
        Pero cuando llegaron a su casa, la mamá no los dejo entrar.
         -oh, ¡no! Ustedes no son mis gatitos, yo tengo un gato negro de cola blanca y una gata blanca de cola negra. No, váyanse, ustedes no son mis gatitos.
          Y los gatitos se fueron  a llorar su miau, miau, al tejado.
           Esa noche llovió, y el agua les destiño las colas.
           Volvieron a sus casas, y la mamá los recibió con alegría.
            Y volvieron a ser felices, el gato negro con su cola blanca y la gata blanca con su cola negra.
         Y colorin …………


Autora: Noelia Otero

Libro: el cuento maravilloso infantil y su sintaxis narrativa. Mabel V. M. de Rosetti

Editorial plus ultra
Tradición de los mapuches.

LA CIUDAD ENCANTADA

  “No subas al Lanín”, le había dicho un paisano, pero subió igual, o intentó subir. Él no era de esta tierra, no podía saber.
  Dicen que es peligroso, que el volcán respira un encanto de mucho tiempo. Hay una ciudad ahí de la que no se puede salir.
  Él intentó escalar y se vino la tormenta. Viento y nieve y mucho barullo de remolinos dicen que trajo y que lo arrojó otra vez al pie del cerro. Pero insistió y al subir vio  la entrada de un puente, un puente muy raro que no había visto antes. Y empezó a cruzarlo, aunque no debiera haberlo hecho. Parece que allí el atardecer repite el aire de otros cielos o tal vez es el mismo de cuando uno era chico, y había senderos y atajos que descubrir entre el tejido enano de la maleza que te llama. Y sin saber adónde  va ese camino uno debiera pensar que es posible perderse, pero sigue, sin saber por qué, hasta el resplandor del pueblo al final de la calle, hasta ese olor a pan recién horneado y la cabeza de las mujeres tras las ventanas atendiendo el quehacer de la casa sobre las mesas de campo.
  “El hombre no volvió”, dijo el paisano. En vano lo buscaron los que sabían en qué lugares podía estar. Pero no volvió. Debe haber quedado para siempre por los caminos de esa ciudad, dentro de un tiempo que no es este tiempo, viviendo un mundo que no es de este mundo.
  Nadie puede nacer ni morir en ese sitio porque el tiempo no se mueve; todo está como el día en que la ciudad se perdió y así va a permanecer, porque está encantada. A veces se agrieta un poco el aire y uno puede asomarse al comienzo de ese puente que se abre como un secreto que invita. Uno puede entrar o no, porque la ciudad está como entre dormida, esperando. Pero poco después ya no hay nada y uno tiene que imaginarla desde las pocas cosas que los otros cuentan, porque yo no la vi.
  Los que la vieron saben que es una ciudad que tuvo sus amaneceres y sus épocas de parición y sus historias de familias y de amigos. Los niños juegan todavía en la arena clara del verano, se los ve jugar. Y se oye ladrar los perros cerca de la casa de piedra y el balido de los piños que cruzan la neblina. Los que la vieron dicen; yo todavía no la vi.

Del amor nacen los ríos, María Cristina RAMOS- Editorial Sudamericana. 1998
(Edad sugerida: a partir de los 9 años)